
¡Mirá!
La obra que vemos se titula La gran tentación o La gran ilusión, y fue realizada por Antonio Berni en 1962. La técnica utilizada es el ensamblado y los materiales son varios: ente otros, maderas, metales, telas, papeles, cartones, todos ellos pegados y clavados a dos piezas de madera; por esto se trata de un díptico.
La imagen que se presenta es compleja por la variedad de elementos que aparecen.
En el fondo, a la izquierda, una mujer –de afiche publicitario– sostiene un auto azul en una de sus manos y, en la otra, un puñado de monedas. Como contrapunto a esta imagen de confort y felicidad que ofrece la publicidad, la realidad de la clase obrera, representada por una prostituta que aparece en primer plano con expresión grotesca (su ojo es un botón, su boca y dientes son de papel). Delante de ella, avanza un cortejo de pequeños hombres con expresiones monstruosas. El que encabeza el grupo lleva una galera y una bolsa de arpillera al hombro. Todos ellos, junto con el perro que los acompaña, están construidos mediante cartones, piezas de metal, desechos industriales, restos de objetos y mercaderías de la vida diaria. Finalmente, la oscura silueta de la autoridad asoma en el borde derecho de la composición.