viernes, 10 de julio de 2009

EDITORIAL

El poder inclusivo de la educación

La educación pública es el instrumento de inclusión social más importante, pero para cumplir adecuadamente con su función debe brindar un servicio educativo de calidad y contar con estrategias que promuevan y aseguren la continuidad de los estudios, especialmente en los niveles superiores.

La pobreza y la miseria que se presentan en nuestra sociedad exigen, además de remedios económicos y sociales, que se refuerce la función inclusiva del aparato educativo estatal. Esto significa que debe combatirse la deserción y la repitencia, becando al alumnado con necesidades económicas para que no abandone los estudios, sin olvidar la impostergable mejora de la oferta educativa.

Las políticas públicas deben poner su acento en el nivel secundario, a fin de reducir la tasa de abandono y efectivizar la generalización del cumplimiento de este ciclo indispensable para el acceso al mundo productivo y para el ingreso a la universidad. El proceso, por fin, debe promover y sostener la educación superior del estudiantado proveniente de hogares carenciados.

En este sentido, algunas experiencias que se presentan en universidades públicas del Gran Buenos Aires resultan auspiciosas, ya que allí el 80% de los matriculados no cuenta con familiares universitarios y algunos de ellos reciben becas para llevar adelante sus estudios. También existen sistemas de tutorías y de articulación con cuarto y quinto año de las secundarias de la zona. Las experiencias positivas que se registran requieren de mayor sostenimiento y extensión, ya que sin apoyo suficiente muy difícilmente las personas provenientes de hogares carenciados puedan alcanzar un título universitario.

Estos esfuerzos, entonces, deben ser mejor articulados y generalizados, a fin de potenciar la capacidad inclusiva de la educación pública. Y, como presupuesto básico, debe recomponerse la calidad de la educación pública en todos los niveles, ya que de otra manera se acentuará el actual cuadro de desigualdad educativa.

La educación pública es un instrumento de inclusión si tiene el adecuado nivel de calidad. Asi lo demuestra la composición del alumnado de universidades de la Provincia de Buenos Aires. -Diario Clarín 10/07/09

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